
Criamos
a nuestros animales en el campo, entre las centenarias
encinas de las dehesas, donde consumen alimentos naturales
todo el año. A esta crianza natural añadimos
la tradición artesanal de los maestros chacineros
de Salamanca, con la recuperación de las viejas
recetas de cocina y la maduración en sobraos para
dar a nuestros embutidos un aroma y un sabor únicos
e inconfundibles.